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“La intrusa”, historia para un 20 de julio

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En 1951, una foto publicada en la revista LIFE causó revuelo en los círculos ilustrados de Nueva York. Por primera vez aparecían, reunidos, los más selectos pintores de la vanguardia artística de la ciudad: Mark Rothko, Jackson Pollock, Willem de Kooning y otros once maestros del expresionismo abstracto.Todos hombres, pero en la fila de atrás aparecía en la foto una mujer, desconocida, de abrigo negro, sombrerito y un bolso al brazo.Los fotografiados no ocultaron su disgusto ante esa presencia ridícula.Alguno intentó, en vano, disculpar a la infiltrada, y la elogió diciendo:

– Ella pinta como un hombre.

Se llamaba Hedda Sterne.

El libro de los días, E. Galeano

Hoy es 20 de julio y se acaba mi contrato en la Universidad. Todavía no tengo la ‘sensación de final’ pues, como sucede a muchos becarios precarios, dedicaré los próximos meses a acabar la tesis, lo cual incluye el viaje a Colombia que por muchas razones, algunas comentadas aquí, no pude hacer en su momento y es un pieza esencial de mi investigación. Pero aunque tenga planeado el trabajo para lo que queda de año y con la garantía -cada vez menos clara- de que, habiendo cotizado durante los cinco años anteriores, voy a poder mantener mi independencia temporalmente, sí que toca un poco por dentro una sensación diferente a la del ‘final’, la ‘sensación del después’. Y ésta es totalmente incierta. Por otras muchas razones. En fin. Hasta que llegue eso nos centraremos en el ahora y el mientras tanto. Colombia. Los dos congresos que tengo allí. La gente de la universidad a la que voy a conocer y que trabaja temas que me interesan mucho. Las entrevistas que tengo que hacer. Lo que voy a aprender. El cambio de aires. La tierra del maestro donde nació Macondo. Del Gabo que ahora va perdiendo su prodigiosa memoria. El que no volverá a escribir.

La vida tiene todavía muchas cosas que regalarme. Y viceversa.

Cerrando capítulos

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Acabo de terminar de ordenar, de una vez por todas, los papeles que seguían apilados en la esquina izquierda de mi mesa. Bien clasificaditos, en sus respectivos archivadores, su espacio ha sido nuevamente reemplazado por otros papeles, de otros temas, que son los que me tocan en este momento y los que espero, me ocupen y me den más alegrías que mareos hasta que acabe la tesis.

Al colocar los nuevos archivadores en la estantería he sentido una especie de satisfacción tardía por el trabajo hecho, por los resultados, por lo aprendido y tal vez, por aquello en lo que, con un poco de suerte, y poquito más de trabajo, se convertirá, para así también poder compartirlo. La vida de Leonora lo merece. Hace solo unos meses este momento me parecía una quimera, un imposible, un no-lugar, una fuente de angustias, cómo no, y de inseguridades varias. Ahora ya está. Hecho. Capítulo cerrado.

El intensivo del verano, mi encierro desde que volví de Israel y Braga, lo más parecido a unas vacaciones que he tenido este año, se resume en tres archivadores y un diploma. La llave para, ahora sí, centrarse en ‘lo gordo’ -de esta manera extraña en la que me centro yo en las cosas, pensando siempre en otras mil al mismo tiempo-. Bueno, se resume también en el regreso de mi amigo el liquen plano que, en la búsqueda de nuevas zonas de mi cuerpo, esta vez ha decidido explorar el pabellón de mis orejillas y la parte alta del pecho, y desde hace un par de semanas me acompaña en forma de picor y unas estupendas ronchas rojizas. Como ya nos conocemos lo voy llevando más o menos bien. Le he pedido que a ver si hace el favor de comportarse y no dejarme llena de cicatrices, que luego tardan mucho en borrarse. Yo te presto mi cuerpo, pero tú vete sin molestar.

Y como decía un profe muy querido, “una cosa y luego otra”. Pues a eso vamos.

enfrascada

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Así estoy… enfrascada y tan agustito en una historia que cuanto más me adentro en ella más me sorprende, más me gusta y más me apasiona… lo que se esconde detrás de los (supuestos) piratas somalíes (otra cosa es quién llama pirata a quién), el conflicto de los secuestros como punta del iceberg de una situación de conflicto mucho más profunda y estructural que, naturalmente, pocos medios nos cuentan, y la cobertura de todo esto por la prensa occidental… el periodismo de paz ausente

… mi barco va a navegar por buenas aguas, ya encontré una brújula en castellón y un buen almirante más arriba, tengo también los apoyos aquí abajo y la posibilidad de moverme entre los mares de Alicante y Barcelona, así que… se avecina un viaje intenso.

Entre tanto, le debo al blog, me debo a mí misma, una entrada sobre la salida, sobre el año que se fue y lo que fue. Y otra entrada del recién llegado y lo que se espera.

Pero por ahora toca terminar pendientes de papel

feliz 2010!