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“Aprendí la a, la b, me enseñaron las sílabas… y ya puse mi nombre”. Chefa y el estremecimiento de cada día

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Letrita por letrita… ése fue, para mí ése fue mi nacimiento

Benditos sean esos días en los que pasa algo que nos estremece. A veces llega por sorpresa, otras se ve venir. Hoy ha sido una mezcla de ambos. Lo escuchas con algo más que los oídos, y de repente la piel reacciona, se eriza, se empañan los ojos. Lo sientes, sientes a la persona y su emoción. Con ella te mueves tú también.

El estremecimiento de hoy tiene nombre de mujer. Josefa, o Chefa, una de las bolivianas que ha participado en el proyecto de educación a distancia a través de la radio puesto en marcha por la Red ACLO y Entreculturas hace algunos años en comunidades del sur de país. Esta mañana, Mario Luis Huayta, uno de los responsables de estos programas “El maestro en casa”, ha venido a compartir su experiencia, la experiencia de la radio transformadora, la que abre mundos y cambia pequeñas realidades, con los alumnos de tercer curso de Periodismo UMH.

Con él y con Denayira Hernández, técnico en comunicación de la ONG, hemos hablado de comunicación para el desarrollo y de cambio social, una asignatura pendiente en los planes de estudio de esta licenciatura que, precisamente hoy, celebraba también el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Pues bien, en Periodismo UMH lo hemos celebrado a nuestra particular manera, con los pequeñitos, que son los que, al final, encierran las grandes lecciones. Como Chefa. ¿Os podéis imaginar, tuiteaba emocionada, lo que puede sentir una mujer cuando, a los 68 años, escribe por primera vez su nombre? Ella lo dice bien claro, antes vivía en la oscuridad. Las palabras nos traen la luz. Son poquitas las letras y cuántos los mundos en sus posibles combinaciones. Hasta uno mismo. Mi nombre. Me escribo. Soy yo. Hoy me parece que no hay ejemplo mejor ni más claro de lo que es el empoderamiento.

Gracias, Chefa.

Aquí podéis escuchar a Chefa contando su vida

Unas breves reflexiones a modo de entrevista

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Desde que a mediados de diciembre el compañero Miguel Carvajal me invitara a dar una rueda de prensa como portavoz de Amnistía Internacional para sus alumnos de segundo de Periodismo se han sucedido unas cuantas llamadas y peticiones de entrevistas para ayudar a los chicos y chicas con sus prácticas, fundamentalmente, para reportajes de tema ONG o derechos humanos. Pero esta semana recibí una propuesta distinta, muy interesante. @LilMuse92, como es conocida en Twitter la intrépida Bea Lara, me envió un pequeño cuestionario para un repor sobre perfiles profesionales en el que está trabajando. Os comparto aquí las respuestas. ¡Gracias, Bea, he disfrutado respondiéndolas!

Pregunta. ¿Dónde te formaste? ¿Consideras importante lo aprendido en la universidad para el desempeño de tu trabajo, o realmente lo aprendiste todo trabajando?

Respuesta. Estudié Periodismo en el campus de Elche de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, formé parte de la primera promoción que se licenció en la ciudad, lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes, tanto en lo que respecta a la formación académica como a la práctica. En mi caso, tuve la suerte de estudiar becada durante toda la carrera y de hacer prácticas desde primero. Antes de acabar ya estaba trabajando contratada en el diario Información de Elche por lo que fui combinando ambos mundos, más alguna pequeña incursión en el terreno de la investigación.

Respecto a la segunda cuestión, yo soy una defensora acérrima del paso por la universidad. Es cierto que el periodismo tiene una dimensión importante de oficio, de carácter técnica, pero no hay que perder de vista que trabajamos con información, somos los responsables de hacer entender al resto de personas lo que pasa en el mundo, desde lo local a lo internacional, y eso entraña una gran responsabilidad. El periodista, en mi opinión, tiene que tener, como se dice coloquialmente, “la cabeza bien amueblada”, una formación de base sólida, humanística y, a ser posible, especializada en aquellas áreas que sean de su interés. La Universidad nos enseña a pensar, a ser críticos, disciplinados en nuestro trabajo e, incluso, diría yo, nos ayuda a conocernos mejor. El periodista tiene que ser curioso por naturaleza y no se me ocurre un lugar mejor para saciar esa curiosidad, para aprender, para entender qué es esto de la comunicación que la universidad. Creo que es el mejor espacio para comenzar a forjar nuestro propio perfil, nos permite experimentar, aprender. Si todo lo tuviéramos que aprender trabajando seríamos unos profesionales mucho más limitados, casi clónicos.

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John Pilger, los medios y las cosas del poder

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Varios hallazgos del día serendípicamente relacionados entre sí. Empiezo por lo último. La claridad con la que John Pilger (que quién es John Pilger, este reportero de dentadura Profidén y años no, décadas de experiencia) describe, en el prólogo de un libro que tenía pendiente, el modus operandi de los grandes medios, lo que también podríamos llamar los obstáculos estructurales e ideológicos que se imponen cuando lo que pretendemos es avanzar hacia coberturas más responsables y acordes con el paradigma del periodismo de paz. Pilger aprovecha para darle también algún tirón de orejas al media-system de Mr. Peace Nobel (segundo párrafo, yes, I like it).

Lo segundo. La viñeta de Aleix Saló en el último número de Capçalera, la revista del Colegio de Periodistas de Cataluña, que me esperaba en el buzón este mediodía.

Los dos vienen a hablar de lo mismo.

John Pilger:

War and mayhem happen; peace is utopian. Many journalists believe such an assumption immutable. I did. But the more I investigated causes, the clearer it became that so-called mainstream journalism was committed almost exclusively to the interests of power, not people. (…) Turn the pages of any major newspaper watch or listen to the evening broadcast news, and be assured that news and opinion come from the top, however circuitous, almost never from the bottom. 

 

Today, liberal war journalism promotes the myth of Barack Obama, whose siren call of “change” ensures the status quo and muffles the opponents of war. “From Europe to the Pacific”, said Obama in May 2009, “we’ve been the nation that has shut down torture chambers and replaced tyranny with the rule of law.” As William Blum has documented, since 1945, the United States has overthrown fifty governments, including democracies, and crushed some 30 liberation movements, and set up torture chambers from Egypt to Guatemala. War journalism reports what power says it does; peace journalism reports what it does.

Aleix Saló:


Adichie Chimamanda y el peligro de que nos cuenten “una sola historia”

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Si ayer quise hacerle un hueco en este almario a las palabras de Nubia y su historia sobre Adolek Kohn, hoy también tengo claro que es Adichie Chimamanda la que dice infinitamente mejor de lo que yo lo hubiera dicho jamás cuáles son los problemas de que nos cuenten “una sola historia”, una sola historia sobre África, una sola historia sobre los inmigrantes, una sola historia sobre la pobreza, una sola historia sobre los gitanos… pensad cuántas “unas solas historias” se van acumulando en los discursos de los medios, pretendiendo transformase en ‘conocimiento’. Precisamente he llegado a este vídeo de Chimamanda a través de un blog obligatorio y de una voz imprescindible para aquellos a los que les interese ir desvelando cuáles son esas “unas solas historias” que nos cuentan. Así que las gracias hoy a Adichie y a Montse Santolino por descubrírmela. De la Santolino son también para enmarcar sus dos últimos posts.

He vuelto a ella

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Sí, he vuelto a ella. Fue mi primer amor, primero primero, puede que incluso antes de que tuviera amores de los otros, de hecho, mucho antes de que me rompieran el corazón por primera vez, eso sin duda (y no porque me lo rompieran tarde, sino porque empecé a amarla con precocidad). La leía como si nadie hubiera escrito otra cosa antes y nada más fuera a ser escrito después, masticando cada palabra, su ironía, su sentido del humor punzante, el descaro del que se ha ganado un sitio desde donde decir las cosas como se la trae al pairo….

No sé cómo ni por qué, supongo que como los amores, el tiempo o la incomunicación -cuando ésta sólo fluye en un sentido- fueron apagando la chispa y llegaron otros, y otras, y esa fidelidad a prueba de temblores se fue diluyendo. Supongo que el amor primitivo fue cambiando de color, destiñendo a tonos más fríos, más indiferentes. Durante todo este tiempo siguió diciendo cosas, algunas incluso con premios importantes, pero yo ya no estaba allí… Hasta ahora.

He vuelto a ella. Su desembarco en la blogosfera me tiene más que embelesada. Me la enseña. Se desnuda. Se cuenta… Y no han pasado los años, ni los días, ni siquiera los segundos. La redescubro incluso más joven y vigorosa. Auténtica y cercana (y fueron tantos los reproches que secretamente te hice en los tiempos de despecho…). Pero tiene el don de reavivar el fuego y volver a engancharme, e incluso a hacerme desear secretamente un perdón por el alejamiento. La encuentro más humana (en su tercera acepción). Y me gusta. Mucho.

Ay, Maruja, si yo te contara

Yo confieso…

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…que cada vez veo menos la tele (y no me siento mal por ello), aunque a veces no tenga tema de conversación y Álex se moleste por el hueco vacío en el sofá; aunque no me quede más remedio que ausentarme a alguna de mis órbitas mentales cuando los amigos y amigas discuten apasionadamente las idas y venidas de Lost ante cañas de cerveza (que también van y vienen).

Confieso que cada vez siento que necesito menos a los medios tradicionales, los grandes, algunos profundamente amados hace años (todavía queridos sólo según qué o quiénes) y a los que, no sin dolor, en ocasiones miro con recelo y desconfianza, sabiendo que detrás de algunas historias (normalmente las del cacareo de los encorbatados) hay intereses que van más allá de lo estrictamente informativo, de ese servicio público del que tanto alardean, de ese espíritu guardián de la democracia del que todavía se creen valedores.

Tal vez sea un poco dura. Es verdad que acudo a ellos, más por costumbre o por el qué dirán, heredera del ‘hay que hacerlo’, pero siento que no me ayudan del todo a entender el mundo. O que el mundo que me cuentan, simplemente, no es el que más me interesa.

Pero confieso también que de un tiempo a esta parte me siento cada vez más viva (informativamente hablando). Es culpa o gracia de los horizontes, que se abren, de las personas, que se encuentran. Y uno crece. Y comparte. Y conoce.

Y puede que llegue un día en el que ignore la última burrada que “hombre de corbata A” le haya dicho a “hombre de corbata B”. Pero ese día sé que en China existe una mujer de más de 70 años que se llama Wu Qing y que trabaja cada día formando a mujeres jóvenes que viven en el campo para que puedan tener mayores oportunidades. Y ese día, la vida, vale más la pena.

enfrascada

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Así estoy… enfrascada y tan agustito en una historia que cuanto más me adentro en ella más me sorprende, más me gusta y más me apasiona… lo que se esconde detrás de los (supuestos) piratas somalíes (otra cosa es quién llama pirata a quién), el conflicto de los secuestros como punta del iceberg de una situación de conflicto mucho más profunda y estructural que, naturalmente, pocos medios nos cuentan, y la cobertura de todo esto por la prensa occidental… el periodismo de paz ausente

… mi barco va a navegar por buenas aguas, ya encontré una brújula en castellón y un buen almirante más arriba, tengo también los apoyos aquí abajo y la posibilidad de moverme entre los mares de Alicante y Barcelona, así que… se avecina un viaje intenso.

Entre tanto, le debo al blog, me debo a mí misma, una entrada sobre la salida, sobre el año que se fue y lo que fue. Y otra entrada del recién llegado y lo que se espera.

Pero por ahora toca terminar pendientes de papel

feliz 2010!