Archivo de la categoría: comunicación para la paz

Kasha Nabagesera y su incansable lucha por los derechos LGBT

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Kasha Jacqueline Nabagesera es una de las activistas LGBT más conocidas en Uganda,  un país donde la homosexualidad está perseguida y penada por la ley. El rostro de Kasha fue uno de los que apareció en el diario Rolling Stone hace ahora dos años bajo el título “Que los cuelguen”, una historia que conté en Periodismo Humano, y que tuvo un cruel epílogo cuando, meses después, asesinaron brutalmente al colega de Kasha, David Kato, destacado defensor de los derechos de la comunidad LGBT ugandesa.

Pese a las amenazas, Kasha, que fundó y dirige la organización Freedom and Roam Uganda (FARUG), ha seguido luchando, y su esfuerzo fue reconocido el año pasado con el premio Martin Ennals Award for Human Rights Defenders.

En esta entrevista, realizada por True Heroes Films y que he montado y subtitulado con su autorización, recuerda a su amigo Kato y explica el sentido de su trabajo. Vale la pena.

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“Aprendí la a, la b, me enseñaron las sílabas… y ya puse mi nombre”. Chefa y el estremecimiento de cada día

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Letrita por letrita… ése fue, para mí ése fue mi nacimiento

Benditos sean esos días en los que pasa algo que nos estremece. A veces llega por sorpresa, otras se ve venir. Hoy ha sido una mezcla de ambos. Lo escuchas con algo más que los oídos, y de repente la piel reacciona, se eriza, se empañan los ojos. Lo sientes, sientes a la persona y su emoción. Con ella te mueves tú también.

El estremecimiento de hoy tiene nombre de mujer. Josefa, o Chefa, una de las bolivianas que ha participado en el proyecto de educación a distancia a través de la radio puesto en marcha por la Red ACLO y Entreculturas hace algunos años en comunidades del sur de país. Esta mañana, Mario Luis Huayta, uno de los responsables de estos programas “El maestro en casa”, ha venido a compartir su experiencia, la experiencia de la radio transformadora, la que abre mundos y cambia pequeñas realidades, con los alumnos de tercer curso de Periodismo UMH.

Con él y con Denayira Hernández, técnico en comunicación de la ONG, hemos hablado de comunicación para el desarrollo y de cambio social, una asignatura pendiente en los planes de estudio de esta licenciatura que, precisamente hoy, celebraba también el Día Mundial de la Libertad de Prensa.

Pues bien, en Periodismo UMH lo hemos celebrado a nuestra particular manera, con los pequeñitos, que son los que, al final, encierran las grandes lecciones. Como Chefa. ¿Os podéis imaginar, tuiteaba emocionada, lo que puede sentir una mujer cuando, a los 68 años, escribe por primera vez su nombre? Ella lo dice bien claro, antes vivía en la oscuridad. Las palabras nos traen la luz. Son poquitas las letras y cuántos los mundos en sus posibles combinaciones. Hasta uno mismo. Mi nombre. Me escribo. Soy yo. Hoy me parece que no hay ejemplo mejor ni más claro de lo que es el empoderamiento.

Gracias, Chefa.

Aquí podéis escuchar a Chefa contando su vida

Unas breves reflexiones a modo de entrevista

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Desde que a mediados de diciembre el compañero Miguel Carvajal me invitara a dar una rueda de prensa como portavoz de Amnistía Internacional para sus alumnos de segundo de Periodismo se han sucedido unas cuantas llamadas y peticiones de entrevistas para ayudar a los chicos y chicas con sus prácticas, fundamentalmente, para reportajes de tema ONG o derechos humanos. Pero esta semana recibí una propuesta distinta, muy interesante. @LilMuse92, como es conocida en Twitter la intrépida Bea Lara, me envió un pequeño cuestionario para un repor sobre perfiles profesionales en el que está trabajando. Os comparto aquí las respuestas. ¡Gracias, Bea, he disfrutado respondiéndolas!

Pregunta. ¿Dónde te formaste? ¿Consideras importante lo aprendido en la universidad para el desempeño de tu trabajo, o realmente lo aprendiste todo trabajando?

Respuesta. Estudié Periodismo en el campus de Elche de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, formé parte de la primera promoción que se licenció en la ciudad, lo cual tiene sus ventajas y sus inconvenientes, tanto en lo que respecta a la formación académica como a la práctica. En mi caso, tuve la suerte de estudiar becada durante toda la carrera y de hacer prácticas desde primero. Antes de acabar ya estaba trabajando contratada en el diario Información de Elche por lo que fui combinando ambos mundos, más alguna pequeña incursión en el terreno de la investigación.

Respecto a la segunda cuestión, yo soy una defensora acérrima del paso por la universidad. Es cierto que el periodismo tiene una dimensión importante de oficio, de carácter técnica, pero no hay que perder de vista que trabajamos con información, somos los responsables de hacer entender al resto de personas lo que pasa en el mundo, desde lo local a lo internacional, y eso entraña una gran responsabilidad. El periodista, en mi opinión, tiene que tener, como se dice coloquialmente, “la cabeza bien amueblada”, una formación de base sólida, humanística y, a ser posible, especializada en aquellas áreas que sean de su interés. La Universidad nos enseña a pensar, a ser críticos, disciplinados en nuestro trabajo e, incluso, diría yo, nos ayuda a conocernos mejor. El periodista tiene que ser curioso por naturaleza y no se me ocurre un lugar mejor para saciar esa curiosidad, para aprender, para entender qué es esto de la comunicación que la universidad. Creo que es el mejor espacio para comenzar a forjar nuestro propio perfil, nos permite experimentar, aprender. Si todo lo tuviéramos que aprender trabajando seríamos unos profesionales mucho más limitados, casi clónicos.

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Calentando motores… ¡nos visita Nicole Odia!

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(Hay que reconocer que para no dedicarme ni por asomo a esto del diseño gráfico y manejarme con el Photoshop de aquella manera la invitación me ha quedado la mar de bien… que una ya no tiene abuelas)

Adichie Chimamanda y el peligro de que nos cuenten “una sola historia”

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Si ayer quise hacerle un hueco en este almario a las palabras de Nubia y su historia sobre Adolek Kohn, hoy también tengo claro que es Adichie Chimamanda la que dice infinitamente mejor de lo que yo lo hubiera dicho jamás cuáles son los problemas de que nos cuenten “una sola historia”, una sola historia sobre África, una sola historia sobre los inmigrantes, una sola historia sobre la pobreza, una sola historia sobre los gitanos… pensad cuántas “unas solas historias” se van acumulando en los discursos de los medios, pretendiendo transformase en ‘conocimiento’. Precisamente he llegado a este vídeo de Chimamanda a través de un blog obligatorio y de una voz imprescindible para aquellos a los que les interese ir desvelando cuáles son esas “unas solas historias” que nos cuentan. Así que las gracias hoy a Adichie y a Montse Santolino por descubrírmela. De la Santolino son también para enmarcar sus dos últimos posts.

La paz, en las bases

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El próximo 2 de septiembre se inicia una nueva ronda de negociaciones de paz entre palestinos e israelíes. Al menos eso dicen los medios. No estoy del todo de acuerdo, no me gusta que la ‘paz’ se deje siempre, al menos en los discursos mediáticos, en las manos de los de arriba, los que llevan corbata y seguramente comen en buenos restaurantes. Sería más fiel a la realidad que en lugar de generalizar hablaran de conversaciones entre los gobiernos de uno y otro lado, entre Netanyahu y Abu Mazen, bajo los auspicios de Estados Unidos. Seguramente veremos otra vez la foto del ‘proceso de paz’, el apretón de manos ante la sonrisa inmaculada de Obama. Forma parte de la parafernalia de cómo se construye la paz desde la llamada “vía uno” [track one]. No creo mucho en ella, desgraciadamente.

Pero sí creo en la paz que se construye desde las bases, en los intentos que nacen en la sociedad civil cuando ésta se da cuenta que no puede vivir de espaldas al otro y empieza un proceso de reconocimiento, de deconstrucción de la imagen del enemigo y, en última instancia, de reconciliación. Sigo sintiendo muy adentro los diez días que pasé en Israel y Palestina el pasado mes de junio. La dificultad de confrontar esa visión que incluso podría considerarse algo ingenua sobre cómo hacer las paces con la complejidad del terreno. Sigo teniendo presentes muchas conversaciones. Incluso cuando por momentos pensé que tal vez aquellos, y de algunos me fío mucho para otras cosas, que dicen que este conflicto no tiene solución, podían tener algo de razón.

Pero creo en la gente que es capaz de reconocer la humanidad en el otro, sea éste quien sea o venga de donde venga, porque para mí esa es una de las primeras condiciones para una paz duradera. La humanidad a partir de la cual se crean vínculos y afectos de los difíciles de romper, incluso con armas de por medio. En Israel, en Palestina hace falta gente así, y los hay. Son muchas y muchos. Existen aunque no salgan en los medios. La paz pasa por ellos también.

Por eso, en días como hoy, en los que una parece convertida en una autómata que trabaja sin saber muy bien para qué, se agradece tanto que de repente aparezca un vídeo como éste, que te hace recordar en lo que crees, lo que deseas, el camino hacia donde quieres ir. Por eso lo comparto. Con admiración y esperanza.

La Fugees Family

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Esta semana  Periodismo Humano publica una historia que tenía muchas ganas de contar, la de Luma Mufleh y sus chicos. Juntos conforman la Fugees Family, la primera ONG norteamericana que utiliza el fútbol para mejorar las vidas de casi un centenar de niños refugiados, llegados a la ciudad de Clarkston (estado de Georgia) desde los rincones más diversos del mundo.

La verdad es que no recuerdo exactamente cómo supe de ellos, supongo que por azar, cosas de la serendipia, navegando de un sitio a otro leería algo, sucedió el flechazo y supe que tenía que compartirlo al menos con aquellas personas interesadas en saber -y gracias a los medios interesados en contarlo- que hay otras dedicando su vida a hacer de este mundo un lugar un poquito mejor. Luma lo hace. Se ha ganado un espacio privilegiado en el corazón de sus chicos, de sus madres, de sus familias.

Hablamos a miles de kilómetros de distancia, mirándonos pixeladas en la pantalla del ordenador pero podía sentir su fuerza y su entrega. Estaba delante de una persona que amaba profundamente su trabajo y que era capaz de transmitir esa pasión. Hija de una familia jordana de clase alta, criada en Amán con todas las comodidades, educada en una buena universidad norteamericana, fue muy valiente al tomar la decisión sobre qué era aquello a lo que entregaría su vida. Y su padre, que tenía otros planes para ella, no lo entendió en un primer momento. Tuvo que pasar un tiempo para que, en una visita a los Estados Unidos, viviera y sintiera de cerca el valor de lo que estaba haciendo su hija con estos niños, el alcance que tenía, cómo realmente estaba cambiando sus vidas, devolviéndoles una infancia que no tuvieron por culpa de la guerra, y ayundándoles a sembrar un futuro que, dada su condición, a priori se aventuraba bastante incierto. Pocos puestos de despacho de mesa de roble y colas de ceros en la cuenta corriente son capaces de lograrlo. Luma llegó al New York Times y los fugees se colaron en el corazón de su padre. Sellaron la paz.

Le deseo lo mejor a esta gran familia y, quién sabe, tal vez algún día los fugees puedan conocer a uno de sus grandes ídolos, Messi. A mí no me cabe duda de que en esta vida las cosas sólo hay que proponérselas, que los límites son algo interno.

La historia de la Fugees Family está aquí: ‘El futuro tiene forma de balón’. Espero que os guste.