Noviembre

Estándar
Al salir a caminar me brotan versos, 
de repente
siento un hambre profunda y olvidada de poesía
de ser en forma de palabras.
Sin rima ni estructura
van surgiendo a cada paso. 
Uno, dos, tres…
Dejadme aquí, 
en este silencio verde y frío,
acompañada solo de las palmas
ahora olas
que se agitan y saludan
al compás de un baile viejo
hecho de tiempo y tristezas.
Así, paso a paso,
la ciudad se vuelve isla
y yo me quedo en este mar
donde ya no hay coches ni sirenas.
Las paredes de los colegios 
hace rato que se tragaron
ese ruido de niños de las nueve.
Noviembre no es más que un mes cualquiera
en un calendario atemporal.
A mí dejadme las palmeras
esos días en los que no quiero pensar.

Una nueva rutina, un paseo matutino descongestionante y un proyecto con el que acompañar de forma creativa este proceso en el que estoy. Un refugio para descansar del rigor académico y encontrar de una vez la armonía de estos dos ‘yoes’ míos. Llegó un jueves frío de noviembre. Por fin.

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