brújula
Esta mañana regresaba a mi cueva, también llamada ‘habitacina’ por la escasa distancia que separa la cama de la nevera y los fuegos, cuando me he encontrado una brújula en el suelo.
Había llovido y el viento soplaba con fuerza. Yo iba fijándome donde ponía los pies porque no quería aplastar alguno de los caracoles que no sé muy bien de dónde venían, pero parecían haberse puesto todos de acuerdo para pasear por las calles de la UJI (más tarde los que se pasearían por el suelo serían unos gusanos gordos y horripilantes, como los que hay en las botellas de mezcal, con infinidad de patas capaces de moverse rápidamente, vamos, que los gusanos corrían, pero eso es otra historia).
El caso es que cuando estaba a punto de llegar a mi solitario destino me he topado con una pequeña brújula, de esas que van incrustadas en algún otro sitio, tipo mochila o llavero. Al principio he pasado de largo, pero después de cruzar la calle, no sé muy bien por qué, he tenido el impulso de regresar y recogerla. Me ha podido el simbolismo.
No cabe duda de que cada cual interpreta las cosas según le venga al pairo. En este caso también. Ahí va mi explicación metafórica. Sabemos cuál es la función de dicho aparato: marcar el Norte. Si recordamos algunas expresiones al respecto como haber perdido el rumbo, no encontrar el Norte, etc, etc… nos acercamos un poco más a este encuentro casual que he tenido, y la magia que encierra, o que, al menos, he querido otorgarle, que nunca está de más darle un poquito de magia a la vida de uno.
¿Estoy aquí para encontrar el rumbo? ¿Para recuperar el Norte? El Norte señala a Cataluña, está siguiendo una línea recta desde mi ventana, así lo dice mi nueva compañera. Precisamente hoy he escrito a un profe al que tengo que visitar en la Autónoma y que llevo tres años pensando que debería conocer. Y no todo va a ser tan fácil. Este profe no puede verme la semana que viene, que es cuando tengo que ir a Barcelona para recoger el Joan Gomis. Tal vez no era el momento todavía. Tampoco me cabe duda de que antes o después lo conoceré. Desde luego, será seguramente antes de diciembre.
También hoy he recibido un mail de otro profesor mío muy querido, seguramente el más querido de todos, el más trascendental, al que debo agradecer muchas cosas, algunas de ellas incluso son parte de mí a día de hoy. Sus noticias tal vez marcan un punto y final a otra historia. Lo marcan. Y me dejan una especie de paz en el alma.
Sigo aquí, donde suelo decir que he venido a buscarme y a encontrarme. Por eso me gusta pensar que haberme encontrado con una brújula esta mañana no es más que una señal de que voy por buen camino. Por eso he vuelto sobre mis pasos para recogerla. Para no olvidarlo. Para no perder la confianza y el entusiasmo.



No lo dudes ni un momento, esas cosas no pasan porque sí. La vida tiene esa magia y esa belleza. Vas por buen camino! Muchos besos
hola, te escuché durante la entrega del premio en Barcelona. He colocado el artículo en los portales en que trabajo. Cuando quieras publicar algo con nosotros, envíamelo, un abrazo, césar
http://prensarural.org/spip/spip.php?article3147
http://www.kaosenlared.net/noticia/ocupacion-israeli-contada-soldados
Hola César, mil gracias por todo! Y lo mismo digo, cuando necesitéis lo que sea, aquí estoy. Un abrazo!