amanece

2009 Octubre 19
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by Maribel Hernández

Son las ocho menos cuarto de la mañana cuando empiezo a escribir este post. Lo hago desde el asiento 12C, del coche 6, Euromed que va hasta Barcelona (siempre Barcelona), aunque esta vez yo bajaré en Castellón, donde “vivo”, donde me busco, hasta finales de noviembre.

A esta hora el día y la noche comienzan a confundirse (yo pensaba que amanecía más temprano!! a la vista está lo madrugadora que soy), el cielo se está tiñendo de una luz blanca, limpia, que dibuja sutilmente la silueta de las montañas, diluyéndose en un tono rosado que se va haciendo cada vez más visible.

Es un espectáculo maravilloso… y es así día tras día… parece mentira que dos veces cada veinticuatro horas la vida nos regale estos momentos de extraordinaria belleza. Recuerdo que una vez leí una entrevista a Gabilondo, en aquellos tiempos en los que daba los buenos días desde la Ser, en la que el entonces admirado mío decía que todas las mañanas subía a la terraza del edificio donde está el estudio de radio (en la Gran Vía de Madrid, creo) para poder contemplar este regalo. Y supongo, que para agradecer el milagro de la vida, y recordar lo pequeños e insignificantes que somos, aunque tantas veces nos sintamos tan importantes.

Sí. El amanecer es una cura para el ego.

(lástima no llevar encima una cámara de fotos para poder compartirlo)

PD: pronto llegaremos a Valencia. En mi vagón la mayoría duerme, algunos con los auriculares puestos, otros con la cabeza hacia abajo, otras acurrucadas sobre sus asientos, una mujer y su hijo lo hacen convertidos en uno. Sólo dos personas se han dado cuenta del espectáculo tras el cristal: una chica joven y una señora mayor. La más joven lo observa con la boca entreabierta… tal vez tampoco sea una gran madrugadora… me pregunto qué pensará… La señora lo mira con la cabeza apoyada sobre su mano, serenamente… se pone las gafas y disfruta… Me gusta pensar en estos regalos gratuitos, que tienen lugar para todos y para todas, en cualquier rincón… solo hay que abrir los ojos y dejar que nos envuelva…

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