Como quien no quiere la cosa…
Así, como quien no quiere la cosa, entre minutos finales de una peli del -afortunada y- recientemente descubierto Wes Anderson, con el móvil en el sofá a punto de sonar, el gato esperando su inyección bucal diaria contra la infección de orina que arrastra como puede desde hace unos días y que ya se ha retrasado demasiado, y el resto de la casa quieta, sola y en silencio, hago mi entrada en este mundo y cumplo uno de mis propósitos para el nuevo año. Hubiera querido hacerlo de manera más ceremonial, tal vez con algo especial que contar… pero las cosas no siempre son como las imaginamos, proyectamos, soñamos… Bienvenido al mundo, bueno, a la blogosfera, o al “global public sphere” -hoy he leído de más-.Existo en forma y dimensiones de almario… Otro día explicaré por qué hago acto de presencia virtual de esta manera. Y ahora me voy a darle el jarabe a Wallace (el minino) mientras espero la llegada de un joven de ojos color de oliva.



Bienvenida!